
1. Una página, una tarea clara
Definir qué debería hacer una persona al terminar cada página: pedir presupuesto, reservar, llamar o leer otro servicio. Si una página intenta resolver todos los objetivos a la vez, suele perder claridad.
2. Ordenar la navegación por necesidades
Agrupar los servicios como los buscaría el cliente. Poner primero lo que resuelve un problema y dejar los detalles técnicos para la página interior. Un mapa sencillo suele ser suficiente para empezar.
3. Preparar pruebas, no solo promesas
Reunir fotos propias, ejemplos de trabajos, respuestas frecuentes y datos de contacto. Muestran cómo trabajas y dan contexto a afirmaciones como «trato cercano» o «resultados a medida».
4. Decidir qué se medirá
Anotar la acción principal y compruobar que el formulario, el teléfono o la reserva pueden medirse sin complicar la experiencia. La medición sirve para mejorar páginas concretas, no para acumular informes.
5. Pensar en móvil y mantenimiento
Compruobar que títulos, tablas y botones funcionan en un ancho estrecho. Decidir también quién actualizará textos, fotos y precios después del lanzamiento.
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